Hasta el fin del mundo!

Santiago de Compostela - Muxía - Fisterre (132km)

No somos de los que nos gusta especialmente caminar,  pero el Camino de Santiago que realizamos hace ahora tres años entre Sarria y Santiago nos dejó un gran recuerdo y también una tarea pendiente: acabarlo, ir hasta el fin del mundo!
Tampoco somos creyentes -en el sentido religioso de la palabra- y nos resulta mucho más fácil dejarnos llevar por tradiciones y leyendas de hombres que por doctrinas y plegarias de dioses.
Así que sin saber muy bien quien propuso la idea, enseguida nos decidimos y empezaron los preparativos para marchar 5 días más tarde. La idea era llegar a Fisterre pero no directamente, pasaríamos por Muxía para acabar recorriendo la Costa da Morte hasta Fisterre.

¿El plan?  Tren  de Vigo a Santiago, ir a la plaza del Obradoiro y empezar la primera etapa que nos llevaría a Negreira. Seguirmeos por Santa Mariña, Dumbría, Muxía, Lires y Fisterre.  De este modo, llegaríamos al mar al cuarto día (Muxía), al sexto a Fisterre y el séptimo, siguiendo los consejos del Divino -por si acaso…- a descansar…y volver en autobús a Santiago y en tren a Vigo.

Mejor tarde que nunca!
Pues sí, empezamos  tarde, en concreto una hora más tarde. ¿El responsable? El despertador! 6h45 en lugar de 5h45. Resultado: cogimos un tren más tarde! Pero bueno…llegamos.
Estar en la plaza del Obradoiro y contemplar la Catedral que quieres que te diga, por mucho que seas calvo y ateo –no creo que tenga nada que ver una cosa con otra- te pone los pelos de punta, emociona!  Ahora que estoy escribiendo estas líneas, vuelvo a sentir esa emoción. ¿Será la edad que nos vuelve más, como decirlo, místicos?






























Muxía



Hacia el mar!
Si el Camino Francés hasta Santiago es un bullicio de gente, de mercantes, bares, tiendas y otros ultramarinos, aquí, nada de nada: ni gente ni mercadillos. A decir verdad casi ni caminos!  Mucho asfalto, carreteras pequeñas que unen aldeas aún más pequeñas y carentes de todo servicio . Cuando leíamos que era un camino muy rural: lo es! Confirmado! Solamente Negreira y Dumbría -mención especial al moderno albergue patrocinado por Inditex- nos rescatan del rural recordándonos que necesitamos un poco de civilización.

Físicamente son recorridos bastante duros. En la primera etapa (Santiago-Negreira), la subida al Alto do Mar de Ovella es durilla, la pausa que hicimos en Aguapesada -justo antes de empezar la subida- nos fué genial.  La fuente situada en el alto casi no tenía agua y además...estaba marcada como no potable! Se me olvidaba lo mas importante, si hace buen tiempo, Negreira dispone de una piscina pública en la que, por 1 €, te pasas una tarde que ni te cuento!

Si la primera etapa ya era durilla, los 10 primeros kilómetros de la segunda (Negreira - Santa Mariña) son de subida constante. Se agradece que sean al inicio y poder hacerlos a la fresca.



La tercera etapa nos marcaba la bifurcación del camino, Fisterre o  Muxía. Si hasta ahora éramos pocos, a partir del cruce de caminos -poco después de Hospital- seremos menos. La mayoría de los que acaban el Camino van primero a Fisterre y después -que no siempre- a Muxía. Nosotros iremos primero a Muxía.

Si bien es sabido que las llegadas de etapa tienen tendencia a hacerse largas por culpa de cansancio que  "estira los últimos kilómetros", pues esta vez nos sorprendió. En la vuelta de un camino, poco antes de llegar a Dumbría, de repente nos apareció el albergue bajo la forma de un edificio modernista.  Nada que decir! de lo mejorcito! agradecer el patrocinio de Inditex! Bueno algo que decir si, durante unas cuantas horas nos quedamos sin agua! Ah! también tiene piscina pero...el tiempo no acompañaba!

Después de 3 días de camino con un tiempo ideal para caminar, el cuarto día amaneció de gotas gordas. Tan pronto paró nos pusimos en marcha y casi nos libramos, casi! Finalmente nos pilló un buen chaparrón. Unas buenas tostadas y un café con leche bien caliente en Quintáns y … palante!

Poco después de Quintáns , en la bajada de Vilar de Sobremonte, apareciendo entre pinos ...el mar y el esplendor de la ría con Camariñas al fondo, Por mucho que ya conocemos, hicimos y lo vivimos todo,  que ya nada nos sorprende, la visión del mar fue un momento muy especial. Como un regalo!

Desde el momento que ves el mar por primera vez hasta la llegada a Muxía aún quedan unos 7 kilómetros que se hacen eternos. La llegada a la playa Espiñeirido de Muxía es  gratificante! Pero mas que de agua, teniamos ganas de una buena Cocacola y una cerveza bien fresca. Nos paramos en el primer bar que encontramos sin esperar de llegar al albergue donde nos presentamos finalmente a las 4 de la tarde. Por poco nos quedamos sin sitio. Teníamos reservado pero al ser tan tarde y haber tanta gente en Muxía -una sorpresa- habían intentado contactar con nosotros sin éxito para confirmar la reserva.

Nuestra señora de la Barca - Muxía

Monumento "La ferida" Muxía
Muxía
Muxía es muy especial. El entorno del santuario de la Virgen de la Barca -situado a 1 km del centro del pueblo- es espectacular,  podrías pasar horas sentado en sus Rocas Sagradas,  imaginando el origen de sus leyendas. Un gran momento del camino.
El pueblo se vé nuevo. Puerto, paseo marítimo, calles pequeñas y casas cuidadas. Muy bonito. Mucha gente también, la opción de venir hasta Muxía despues de llegar Fisterre parece gustar.


Del chapapote, que decir, como lo representa a la perfección el  monumento “la Ferida”, el daño sigue visible. Mejor ni hablar!!!!!
Tarde de paseo, turismo y lavandería!






Leire



Playa do Rostro




Fisterre - puesta del sol
Costa da Morte
Dividimos la etapa de 33  kilómetros que une Muxía – Fisterre  en dos para poder aprovecharnos del entorno de la Costa da Morte .

Primera parte: Muxía-Lires. Decepcionante. Salimos de Muxía por la playa Lourido y empezamos enseguida la subida -vaya subidita- al monte Facho de Lourido. Hasta ese momento no nos dimos de cuenta pero el pan nuestro de cada mañana era subir un monte para empezar la etapa, ni que anduviéramos de penitencia! El resto:  bosques, amplias pistas forestales, carreteras y poca cosa más. Ni mar ni acantilados. El camino pasa muy lejos de la costa, de vez en cuando cruzas cuatro casas y eso es todo.
En cambio, la llegada a Lires y sobre todo a su playa -situada a 1km del pueblo en la ría más pequeña de Galicia- sí merece la pena.  Un alto es obligatorio. Los antiguos celtas decían que su paraíso –el Tir na nÓg-  se encontraba al Oeste.  Es verdad!  Al menos yo me lo imagino así! La tarde:  de playa!

Segunda parte: Lires – Fisterre. Es el non plus ultra, no hace falta ir más allá! La naturaleza en todo su esplendor, que a nadie se le ocurra seguir el camino marcado y no pasar por la playa del Rostro. Ni en toda la eternidad encontraría  perdón!

Una vez abandonada  la carretera, y cruzas las dunas… te encuentras con un mar de libertad y soledad, más de 3 kilómetros de playa para nosotros solos en un entorno que no sabría describir.  Para quitarse todo el polvo del camino!

Al salir de la playa del Rostro -ese es su nombre- por la parte Sur, no vuelvas a la carretera, a tu derecha comienza la ruta de “Mar de fora” señalizada con pintura blanca y amarilla.

La llegada a Fisterre es, como diría, un poco forzada! Para evitar la carretera principal, el camino nos hace seguir unas “calles” asfaltadas entre urbanizaciones paralelas a la carretera en un sube y baja que cabrea bastante, sobre todo que tienes Fisterre a vista y eses rodeos te fastidian un poco la moral! Es una pena disponer de un entorno tan exuberante y de no saber aprovecharlo como Dios -o quien sea-  manda!  Este comentario es válido para muchos tramos del camino marcado.
Como ya nos quitamos el polvo en la Playa del Rostro, ya no nos bañamos a nuestra llegada –como indica la tradición- en la playa de la Lagosteira.  Sí que lo haríamos por la tarde!
Otra de las tradiciones del camino a Fisterre es ver la puesta del Sol en el mar, la respetamos pero de manera un poco diferente. En barco. Un barco que nos llevó a la altura del Cabo de Fisterre para contemplar otro gran y movido espectáculo.



y el séptimo día...
No fue para descansar! Por mucho que habíamos cumplido el ritual de la puesta del Sol, nos quedaba llegar al Km 0, al faro de Fisterra -y también final del camino- que dista unos 3 kilómetros del pueblo.  El hecho de llegar a faro por la mañana y no con la romería nocturna de la puesta del Sol, nos  brindó la posibilidad de contemplar el fin del mundo en toda confidencialidad.
Otro gran momento?  Pues, por mucho que parezcan sensiblerías: Sí, lo es!  Y mucho. Se mezclan la satisfacción de acabar sin percances, de haber realmente disfrutado  - y por momentos sufrido- el camino, estás lleno de la magia que despiertan lugares y situaciones. El hecho de “viajar caminando”  hace que las preocupaciones sean  diferentes,  básicas, se llaman cansancio, lesiones, comer, beber, dormir y que los sentidos estén disponibles para otras sensaciones

Otra tarea pendiente era la subida al conxunto histórico de San Guillem. A parte lo histórico y lo místico del lugar, nos ofrece unas vistas de toda la Costa da Morte desde Muxía a Fisterre impresionantes!


Para acabar el relato, repito lo que decía a su inicio “no nos gusta especialmente caminar”,  pero este camino nos “encantó”!


La frase:
¿Que buscamos? ¿Quizás vivir?
K.Jornet .-Summit of my Life
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